Cuando a uno le ocurre una vez, bueno. Cuando le ocurre dos veces, ya está la mosca dando vueltas. Pero cuando le ocurre tres veces ya… es que hay gato encerrado y se debe ir al loro.
¿De qué hablamos? Vas a un supermercado y haces la compra. Pasas por caja y pagas. Si compras muchas cosas, la lista es larga y la posibilidad de que el cliente se fije en todos los elementos de la lista es menor. El cajero cubano, con la picaresca que le caracteriza, te incluye una línea de algo por adelantado. Cómo quien no quiere la cosa. De manera que estas pagando algo que no te estas llevando.
Cuando preguntas que te expliquen de que se trata esa primera línea, lo que te dicen es:
- Ah! perdona, es de la cuenta del cliente anterior.
Lo hacen tan mal que no dejan lugar a dudas.
¿La solución? Me la dio una cubana: “Tú cuenta el número de líneas del ticket y el número de elementos que tienes en las bolsas. Con eso podrás hacer un primer cuadre.“
No son importes grandes, pero a nadie le gusta que le metan un gol.
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