Cuando llegamos a casa, comprobamos que contabamos con dos amplios armarios empotrados, pero ninguno de los dos tenía baldas. Simplemente eran armarios de más de 2 metros de alto, 2 metros de ancho y aproximadamente 60 cm de profundidad. Con una sola barra para colgar la ropa en perchas en la parte superior.
Alguna visita confirmó que en el hotel en el que se alojaban, les había sucedido algo similar. Un armario amplio donde colgar ropa pero ninguna balda donde poder dejar la ropa doblada.
Pedimos a un carpintero que nos hiciese unas baldas a medida. Cuando nos las estaba montando (en Cuba se puede utilizar el verbo montar sin peligro), le comentamos lo curioso que nos había resultado ver semejante armario sin baldas. La respuesta nos dejo más descolocados:
- Ustedes tienen más ropa, a nosotros nos entra la ropa que tenemos colgada en el armario. Por eso no acostumbramos a utilizar baldas.
En Cuba, ni los armarios de las casas y ni los armarios de los hoteles, tienen baldas.
RSS - Posts