Del cubano no se puede decir que se muve “como pez en el agua“. El cubano es más dado al calor y cuando las temperaturas bajan y la lluvía moja se resguarda en su hogar. Es más como el caracol, incluso en el ritmo
Cuando llueve, es habitualmente a modo de tormenta. La lluvia y el viento provocan:
- Que a duras penas se vea gente por las calles.
- Que el tráfico se haga engorroso y el asfalto se ponga muy resvaladizo debido a la cantidad de aceite que se acumula proveniente de los “carros“.
- Que las calles se llenen de charcos, ramas de árboles, etc.
Una ventana de una casa, sin cristal, lo que se ve es lo que hay:

Una ola rompiendo en el comienzo del malecón, en un día de frente frio:

